martes, 17 de mayo de 2011

Necesidad de Ser Mas - Complicidad / Alianzas / Apoyos

Somos Artikulación Esporádika, una plataforma de alianzas entre personas, colectivos y actores sociales, que de manera esporádika planeamos acciones que nos posibilitan tomar por nuestras propias manos, las problemáticas que el Estado históricamente ha dejando por fuera.

Sentimos la necesidad de accionar directa e inmediatamente en contra de las amenazas sutiles pero también crueles, que recaen en la potencia de nuestras supervivencias y mecanismos de resistencias. Se volvió urgente artikularnos entre los fragmentos, que el sistema estratégicamente ha separado mediante identidades rígidamente clasificadas, desde la supremacía que lo sostiene.

Por lo que esta es una provocación para que tú desde el arte, las expresiones culturales y simbólicas, la reflexión y la acción, te artikules al nuestra acción emergente por el cierre definitivo de las clínicas de tortura y violaciones correctivas. Te invitamos el 25 de mayo a una reunión previa a esta acción, en busca de complicidades, alianzas y aportes, en la CPJ Versalles N25-30 y Av. Colón a las 18h00.

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Carta de Adhesión al Juicio Popular Contra la Homofobia, Transfobia y Misoginia Estructurales del Estado y La Sociedad

A la víctima no se la tolera; se colabora con ella a dejar de ser víctima. La solidaridad con las víctimas es el tema de una filosofía transmoderna, crítica, mundial, de liberación. De una filosofía que crece en la oscuridad de los excluidos, que sin embargo luchan en la esperanza de otro mundo, de un altermundismo que se desarrolla ante nuestros ojos, que se manifestó en el “¡que se vayan todos!” del 21 de diciembre de 2001 en la Argentina despojada, o en los millones en cientos de ciudades de todo el mundo del 15 de febrero de 2003 ante una guerra injusta, intolerante, falta de toda solidaridad para con los pobres, los condenados de la Tierra.
Enrique Dussel,
UAM-Iz., México (Deconstrucción del concepto de “tolerancia” de la intolerancia a la solidaridad)


“Me decían: ¡Una mujer no se sienta así!”

Tan seguros/as en nuestro delimitado lugar identitario, somos menos peligrosas/os para el sistema. Tan hábil el sistema que ha legitimado cada etiqueta, para que desde ahí nos sintamos ciudadanos/as, artistas, intelectuales y actores sociales, defendiendo cada uno/a de nuestros lugares sin vacilar. Porque apartadas/os unos de otros el sistema nos controla, y separados, no lo podemos atacar contundentemente.

Alguna vez has pensado contribuir desde tu práctica con acciones que sino desmontan, al menos tensan, la forma en el que el sistema neoliberal a través del multiculturalismo nos separa y nos deja sin posibilidad de dialogo. Como si los problemas de unos/as cuantas/os no fueran lo suficientemente importantes para todas las personas. ¿Cómo y de qué manera puedes poner tus habilidades de habitar el mundo a disposición de nuestras luchas?

Tenemos la necesidad de ser más. Nos llaman minoría social. Tantos ataques. Tantas discriminaciones. Tanta Violencia ¿Quién quiere ser visible en el descrédito? ¿Quién pone la cara para seguir siendo golpeado en todas las mejillas?
Necesidad de ser más porque pocos/as pondrán la otra mejilla después de que su dignidad ha sido pisoteada. Tiranías del deber ser ciudadano que no responde a la necesidad de los adentros, peor si al vecino/a se le ocurrió decir que “ese” es gay, lesbiana o trans, para encerrarlo/la y “corregirla/lo”. Como siempre ha sucedido con las/os que “no calzan” por ser indios/as, negras/os, maricas… ¿Y qué pasa si eres todo a la vez? Quizá a ti o a tu hija, tu hermano, tu hermana o alguien que tú conozcas le pasé. Entonces, quizá si valga la pena que desde el lugar en el que habitas y traduces el mundo para volverlo a habitar, pongas a disposición tus saberes y haceres como un bien común de acción política asociativa.

La violencia contra los llamados “abyectos”, los “disidentes”, los “indeseables” es un patrón pasado y presente, y de ello quedan registros vergonzantes pero que nos sirven para entender la manera en como las prácticas coloniales siguen vigentes en el siglo XXI. Uno de esos registros Indios Echados a los perros S – XVI, The Bry Theodore (1528- 1598). Una escena escabrosa y terrorífica para acabar con la sodomía, la homosexualidad y el lesbianismo, prácticas que siempre fueron vistas como graves perversiones de una rígida moral católica que se buscaba imponer a toda costa. Y hoy como en el pasado, se hacen presentes los mecanismos de control y violencia sobre nuestros cuerpos.

Nos dicen que ya tenemos todos los derechos constitucionales para ser ciudadanos/as. Bajo la perversa vigilancia de la terapia mi identidad es fácilmente corregible por el ojo avizor que mira la pluma rosa, los tacos altos ocultos bajo de la cama del hijo varón.

¡Que vergüenza que camines como macho mija! Arréglate un poquito. Se señorita.

Yo no quise que nadie se entere, pero después de lo que me hicieron ahí adentro… en las clínicas de violaciones correctivas, ya no quiero callarme. Hoy yo te pido que juntos digamos ¡BASTA!

¿Por dónde circula tu prestigio cuándo muestras o reflexionas sobre un cuerpo desnudo en las calles o en los lugares legitimados del falo-centrismo? ¿Cómo representas el miedo? ¿Cómo vives la culpa?

Tal vez tu seguro lugar de privilegio a mi me otorgue la herramienta precisa para generar el símbolo o la reflexión aprobada socialmente, y así contar las maneras perversas de corrección que se practican en todo el país para “curar” la homosexualidad.

Mi vieja me decía: “es mejor ser parte del sistema para que no sufras”. Voy ejercitando mi cadera voluptuosa, pendiente de mi figura femenina. Aprendiendo a callar, a acatar los consejos de los que “sí saben”. Aprendiendo a renunciar a ciertos deseos porque son “obscenos”, y se me impone el deseo de los otros. Si quieres saber que tenemos en común, solo mira la capacidad de regulación que tiene tu propia disciplina. Te llaman artista, intelectual, activista una vez hayas pasado por la rígida medida del tecnicismo. Lo que a ti te nombra y te legitima a mi me nombra lesbiana, la frágil categoría en la que si fallas, caes. La misma rígida nominalización ante el ojo que te califica. La calificación que te hace poderosa/o o despreciable.

A la víctima no se la tolera; se colabora con ella a dejar de ser víctima, necesitamos de tu presencia y adhesión en el Juicio Popular Contra la Homofobia, Transfobia y Misoginia Estructurales del Estado y La Sociedad.

Mas información encuéntrala en artikulacionesporadika.blogspot.com.

Mediante este juicio popular contribuimos a la transformación de las relaciones comunales, ejerciendo la política como la voluntad imperiosa de la vida.

¿Y si nos miran? Mejor te beso mañana.

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